A más de seis décadas de la publicación de Pacem in Terris, la histórica encíclica de San Juan XXIII sigue ofreciendo una hoja de ruta para la construcción de sociedades más justas y pacíficas. Su propuesta se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: la verdad, la justicia, la caridad y la libertad. En un contexto hondureño marcado por la violencia, la polarización política, la pobreza, la migración y la desconfianza institucional, estos principios conservan una vigencia extraordinaria y se presentan como un llamado urgente a la reflexión y a la acción.
San Juan XXIII nos recuerda que la paz no es solamente ausencia de guerra o violencia, y estos cuatro principios pueden ayudarnos también a mirar nuestra realidad hondureña, cada vez más marcada por la división, la incertidumbre y la falta de esperanza.
Reflexión
Para Monseñor Guido Charbonneau, Obispo emérito de la Diócesis de Choluteca estos pilares no son únicamente valores abstractos, sino condiciones indispensables para la convivencia humana. La verdad, explica, constituye el fundamento de toda relación social sana, ya que permite combatir la mentira, la corrupción y las prácticas que erosionan la confianza entre los ciudadanos. En Honduras, donde la credibilidad de muchas instituciones ha sido cuestionada y donde la desinformación genera confusión y confrontación, el desafío de vivir en la verdad adquiere una dimensión particularmente relevante.
Monseñor Charbonneau considera necesario promover espacios de diálogo en los ámbitos político, económico, cultural y social “Más que fomentar enfrentamientos, debemos buscar caminos de unidad, sentarnos juntos y trabajar en la búsqueda de soluciones a los grandes problemas que enfrenta nuestra sociedad. Solo así podremos dar frutos concretos de verdad, justicia, caridad y libertad para el bien de Honduras”.
Ante los desafíos democráticos, la inseguridad y las divisiones que vivimos, fortalecer estos valores exige volver nuestra mirada a Dios y a su Palabra, indicó el obispo, quien recordó que acabamos de concluir el Mes de la Biblia, pero la Sagrada Escritura no es solo para un tiempo específico; es guía para toda la vida. “Asimismo, la oración, que une a todos los hondureños, y la intercesión de nuestra madre, la Virgen de Suyapa, son fuentes de esperanza y fortaleza”, afirmó.
Realidad
En este contexto, Manfredo Fajardo director de la Escuela Continental de CEB’s “Nuestra Señora de Suyapa” de la Arquidiócesis de San Pedro Sula, refiere, que la verdad, la justicia, el amor y la libertad son pilares fundamentales para construir una sociedad en paz. “Buscar la verdad implica verificar la información, escuchar diferentes opiniones y rechazar la mentira. La justicia exige combatir la violencia, la impunidad y la desigualdad, fortaleciendo instituciones que respeten la dignidad humana. El amor nos invita a ver al otro como hermano, promoviendo el respeto y la convivencia pese a las diferencias, y la libertad debe ejercerse con responsabilidad, orientada al bien común y al cumplimiento de nuestros deberes y derechos”.
Resaltó, que en Honduras tenemos el desafío de recuperar la confianza y reconstruir los espacios de diálogo. “Esto no corresponde únicamente a quienes ejercen responsabilidades públicas, ¡nos corresponde a todos! También comienza en nuestras familias, comunidades, parroquias, centros de trabajo y espacios ciudadanos”. Y agregó, que la Iglesia tiene una misión importante: “formar personas capaces de dialogar, servir, participar y trabajar por una sociedad más justa y fraterna. Nuestras comunidades cristianas pueden ser lugares donde aprendamos nuevamente a escucharnos y a caminar juntos”.
Desafíos
Al contrastar estos principios con la realidad hondureña, Santos Flores, secretario arquidiocesano del Movimiento Juan XXIII, asegura que nuestro país atraviesa situaciones complejas que afectan las estructuras sociales, políticas e institucionales, por lo que es necesario promover una transformación que favorezca la dignidad humana, la honestidad y el bien común.
Por su parte, Marizela Turcios miembro del Instituto Hondureño de Doctrina Social Católica enfatizó, que solo cuando reconozcamos la dignidad de cada ser humano y trabajemos juntos por una sociedad más fraterna podremos hacer realidad el llamado de San Juan XXIII a construir una paz auténtica, basada en sus cuatro pilares.
Como miembro del Movimiento Juan XXIII, en la Arquidiócesis de Tegucigalpa Merlin Rosales, considera que las enseñanzas de este Santo Papa, siguen siendo muy actuales. “Cuando observamos tanta violencia, tantas muertes de hombres, mujeres y niños, así como la falta de oportunidades y el deterioro de los valores, comprendemos que la sociedad necesita fortalecer sus principios morales y cristianos. Sin ellos, corremos el riesgo de avanzar hacia un profundo fracaso humano y social”. Los entrevistados coinciden en que la paz no se alcanzará únicamente mediante reformas políticas o económicas. También requiere una profunda renovación moral y espiritual.