En el marco de la vivencia de la devoción a la Divina Misericordia a quien se le fue presentada a Santa Faustina Kowalska, integrantes del apostolado compartieron testimonios que reflejan cómo la confianza en Dios, sostiene, sana y fortalece la vida espiritual de las familias.
Thelma Martínez, miembro del Apostolado de la Divina Misericordia, recordó que Santa Faustina dejó a la humanidad un camino de oración, confianza y entrega al amor de Cristo. Explicó que esta devoción invita a reconocer la misericordia de Dios como un regalo para quienes atraviesan procesos de sanación personal, familiar y espiritual.
Experiencias
Entre los testimonios que han marcado su vida, relató el caso de una familia de La Libertad, Comayagua, que llegó a Tegucigalpa con un niño recién nacido que padecía un problema en el corazón. La familia buscaba atención médica en el Hospital María y, al no tener dónde quedarse, fue acogida por Thelma y su esposo. Con el paso del tiempo, la madre le compartió fotografías del pequeño, quien hoy camina y se encuentra de pie, signo que ella reconoce como fruto de la misericordia del Señor.
También destacó la paz con la que muchas personas enfrentan enfermedades difíciles, sostenidas por la fe y la oración. En ese sentido, señaló que varios devotos se levantan a las 3:00 de la mañana para rezar la Coronilla, como un gesto de amor y confianza en Jesucristo.
Entrega
Por su parte, María Salgado, enfermera y miembro del apostolado, expresó que para ella la Divina Misericordia representa amor de Padre y de Hijo. Desde su profesión, esta espiritualidad le ha enseñado a mirar con compasión a quienes sufren dolor físico y emocional, y a servir sin esperar nada a cambio.
La joven invitó a las nuevas generaciones y profesionales a acercarse más a la Iglesia y a confiar sus dificultades al Señor. Afirmó que, en medio de los desafíos actuales, como la ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental, la misericordia de Dios sigue siendo un refugio donde cada persona puede encontrar paz, consuelo y esperanza.