¡Aquí estoy Señor, reportándome!

Es lo que todos los días, al medio día, un obrero de nombre Juan, decía de rodillas ante el Santísimo, comentó el Padre Rodolfo Varela en la misa diaria que esta mañana presidio en la Basílica de Suyapa. “La historia de Juan nos enseña que no importan tantas palabras en nuestra oración, sino la sinceridad con que se hace”, dijo el Padre Varela como explicación al Santo Evangelio de este día Mateo 6, 7-15; en el que se narra la invitación de Jesús de orar con el Padre Nuestro.

De hecho, “Jesús nos aconseja que huyamos del exceso de palabras cuando nos dirijamos a Dios”, enfatizó el Padre Rodolfo. Y agrego que  la oración del Padre Nuestro es “una oración que tiene la sencillez del niño que le pide a su padre lo que necesita” dijo a los fieles presentes en el templo de mayor peregrinación mariana en Honduras.  

Al inicio de esta cuaresma, considerado como un tiempo fuerte de oración y conversión. La invitación evangélica es a rezar todos los días un Padre Nuestro con sentido evangélico, desde el fondo de nuestro corazón, como el niño que se refugia entre los brazos de su padre, de ahí que debemos buscar un momento de recogimiento, de intimidad con nuestro Padre del cielo para abrirle nuestro corazón en la seguridad y confianza de que seremos escuchados.

LITURGIA DE LA PALABRA DE HOY

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 55, 10-11

Esto dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».

Salmo 33

R/. Dios libra a los justos de sus angustias

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.

R/. Dios libra a los justos de sus angustias

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

R/. Dios libra a los justos de sus angustias

Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria.

R/. Dios libra a los justos de sus angustias

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los  atribulados, salva a los abatidos.

R/. Dios libra a los justos de sus angustias

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal”. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

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