Alegría en la templanza: el arte del buen comer y beber

Por José María Talbott

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En algunas ocasiones, todos hemos compartido de celebraciones para compartir y pasarla bien con nuestros seres queridos mientras degustamos una amplia variedad de comida y algunas copas. Estos factores amenizan cualquier reunión, ¿pero cuando nos excedemos en este ánimo de compartir?

Santo Tomás de Aquino, en sus muchos escritos, nos comparte la siguiente frase: “Por lo tanto, beber hasta el punto de la hilaridad en si mismo no es ilícito.” Con esto, ¿qué significa la hilaridad? En este dicho, Santo Tomás de Aquino define la hilaridad como un estado de “alegría y diversión alegre.”

En otras palabras, no incurrimos en una irresponsabilidad al beber de manera responsable, es decir, sin excedernos al punto de perder la razón. Cuando generamos un hábito de bebida que nos lleva a poner en peligro el bienestar propio y el de las personas que nos rodean, ahí estamos mal.

Por otra parte, es importante conocer nuestros límites y en que situaciones no nos es recomendable beber alcohol. Quizá el ejemplo mas notorio de esto último es al momento de conducir, ya que nunca es lo más adecuado manejar bajo los efectos del alcohol.

Asimismo, saber cuando hemos bebido lo suficiente es primordial. Recordemos: el alcohol en si mismo no supone un problema. Lo malo se presenta al momento de abusar de su consumo. Cada quien conoce su límite y es responsable el saber cuándo parar.

En conclusión, disfrutemos responsablemente nuestras fiestas y reuniones. Así como prima la alegría y la diversión, que se haga presente la templanza en todas nuestras decisiones.

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